[Grandfather by sonofdavinci on DA]
Pasé las páginas sin mucha atención en el texto, solo me podía centrar en no dañar el libro de la vida; pasaba las hojas con suavidad, como si el más mínimo roce de mis yemas pudiese quebrar la celulosa. Habían pasado varios años en los que estos dedos no habían jugueteado, en la biblioteca, en la búsqueda de este gran volumen, aún incompleto. Las páginas en blanco ya serían rellenadas con letras, reflejos de momentos y acciones. Incluso se podrían encontrar besos de carmín que marcasen una época apasionada o partes en las que el papel se curvaría de forma extraña, por las lágrimas. Pasé otra página, después otra y otra más, mientras mi desinteresada vista se movía de un punto a otro del texto, hasta que vi una cita:
"¿Has mirado las nubes en un día de intenso vendaval? Eso es presión, eso si que es ahogamiento, eso es el recordatorio perfecto de lo inútiles que somos"
Vicente
Una sonrisa se dibujó en mi cara, con renovada alegría, aunque a pesar de esto, mis cejas se juntaron en una mueca de pena. Nunca presté mucha atención a las palabras que me dedicaba mi abuelo, un hombre magnífico hace años, arrugado y enfermizo con el paso del tiempo y fallecido hace ya siete inviernos. Se lo llevó un arraigado cáncer, del cual no supe nada hasta su muerte Pero no sentía tanta pena al llegar su recuerdo a mi mente: siempre recobro su imagen como una sonrisa, una mirada brillante y una inteligencia desbordadora. Hoy día era un hombre olvidado a ojos de todo el mundo y aquello si era una verdadera lástima. Los pensamientos que se habían estado agolpando en mi cráneo parecieron sentarse a contemplar la sesión ininterrumpida de fotogramas, llegados de mis recuerdos.
Una partida de ajedrez, bajo sus instrucciones. Como era habitual yo era representada por las blancas, debía comenzar siempre para aprender mucho mejor aquel juego. Aún lamento no haber pasado más tiempo enfrentados en aquel tablero, hubieramos tenido muchas más buenas discusiones. Ahogué una pequeña risilla al pensar en lo serio que se ponía, pero lo mucho que disfrutaba cuando su pequeña lograba realizar un buen movimiento. Era un hombre inteligente, bueno y cortés; durante mucho tiempo fue mi referente en la vida, mi motivación.
Abrí los ojos, me había recostado sobre el libro mientras memorizaba buenos momentos, a pesar de que una lágrima recorriese una de mis mejillas. Me felicité para mis adentros, hacía mucho que no pensaba en aquel hombre que motivó mi vida durante algunos años. Me sorprendí de lo estúpida que fui al haber perdido su recuerdo, de lo gratificada que me sentía por haberlo recuperado... y me reí de todas mis estupideces. Cerré el libro, no necesitaba encontrar respuestas en aquel diario. Ya sabía lo que necesitaba. Volvía a tener su recuerdo, su fuerza sobre mi, volví a encontrar mi lazo al mundo. Aquel anciano no solo fue mi referente, lo sigue siendo.

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