"Los hombres anhelan la inmortalidad,
pero nunca olvidan los lujos y el rango;
¿Dónde andan ahora los grandes de antaño?
Las hierbas silvestres recubren sus tumbas.
Los hombres anhelan la inmortalidad,
pero nunca olvidan la plata y el oro;
se pasan la vida amasando dinero
para que la muerte les selle los ojos.
Los hombres anhelan la inmortalidad
pero nunca olvidan las bellas esposas,
que juran amor eterno a sus maridos
y se vuelven a casar en cuanto mueren.
Los hombres anhelan la inmortalidad,
pero traen hijos al mundo sin cesar;
padres cariñosos veréis a montones,
¿quién ha visto que un hijo ame a su padre?"
Cao Xueqin
Sueño en el Pabellón Rojo
Vol. I, pp. 52
