La sustancia más corrosiva que ingiero. Para colmo, está en toda comida. Es uno de esos ingredientes que en su justa cantidad, aportan emoción. Te embriagan con ese regusto a osadía, desparpajo y creatividad. Pero solo si la cantidad es ínfima y se ingiere pasado un largo tiempo.
Sino, aquí reside el resultado. ¿No lo veis? No es algo apreciable de forma física, ni siquiera algo que pueda ser explicado. Sin embargo puedo relatar los efectos secundarios. Fatiga ante el cambio. Desdicha por pensar en lo bueno que pueda suceder. Sentir que todo lo que transcurre es un largo viaje en tren, con la misma canción monótona de fondo.
Llega un punto donde se desvincula la imagen del sonido, donde se extrae el olor a lo que saboreas y donde no logras encontrarte en el cuerpo que hay delante del espejo. Dejarte embaucar por turbios pensamientos. Solo son sirenas, que ni se molestaron en cantar; te acercaste tú solo a abrazarlas.
Sino, aquí reside el resultado. ¿No lo veis? No es algo apreciable de forma física, ni siquiera algo que pueda ser explicado. Sin embargo puedo relatar los efectos secundarios. Fatiga ante el cambio. Desdicha por pensar en lo bueno que pueda suceder. Sentir que todo lo que transcurre es un largo viaje en tren, con la misma canción monótona de fondo.
Llega un punto donde se desvincula la imagen del sonido, donde se extrae el olor a lo que saboreas y donde no logras encontrarte en el cuerpo que hay delante del espejo. Dejarte embaucar por turbios pensamientos. Solo son sirenas, que ni se molestaron en cantar; te acercaste tú solo a abrazarlas.






