domingo, 27 de octubre de 2013

Soñar en una intermitente noche

[by forestgoddesscreations on Tumblr]

Guiada por la ilógica de los sueños, creyó encontrarse en el mismo espacio aún siendo en cada escena dos sitios dispares. Un campo de largas hierbas verdes era en su mente igual a una mansión de blancas y altas paredes. Durante los fugaces períodos del día, simplemente diferenciados por la presencia o ausencia del sol, se marcaba un territorio bucólico a la par que una eterna pesadilla. 

Recordaba paseos bajo un sol de verano, que calentaba la piel levemente. Las tonalidades de verdes en el entorno eran infinitas y el tacto de las hojas era suave bajo las palmas de las manos. Todo lo que la rodeaba era festividad: amigos, música de festejo y buen tiempo. Cuando las tonalidades del cielo descendían a los amarillos anaranjados del atardecer, la casa comenzaba a construirse. Las personas alegres que antes bailaban y reían tornaban sus rostros hacia la desdicha, la premura y el pavor. Algo acechaba.

Había comenzado la cuenta atrás contra la noche. En escasos minutos la grandiosa y sofisticada mansión estaba edificada. Dentro de esta había muebles lustrosos dignos de palacio, que terminaban amontonados contra las puertas. A pesar de que todos los que estaban a su alrededor estaban nerviosos y aterrorizados, no sentía nada de eso: era una mera observadora, a veces partícipe en esa realidad. A pesar del afán de tapar todas las puertas, aquellas extrañas personas dejaban los grandes ventanales sin protección a lo que les aterrorizase del exterior. Grave error. 

Ella dormía mientras todo sucedía. En el sueño, que dormitaba dentro del auténtico sueño, escuchaba las voces de auxilio y toda su reacción fue despertar esbozando una sonrisa. La ventana de su cuarto estaba intacta, al igual que la puerta. Salió de la estancia para dar a lo que sería un salón. Se amontonaban en cualquier punto personas desdichadas por la pérdida de un ser querido; sostenían pequeñas extremidades de lo que antes fueron sus allegados, algo a lo que llorar. Aunque aquello la impresionaba siguió recorriendo la casa hasta la salida.

Volvió a pasear entre la viva naturaleza del campo. En pocos minutos el resto de personas salía de la casa, se olvidaba de lo sucedido y volvía a danzar y canturrear. Una vez todos estuvieron fuera, la casa desapareció.

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