"Hay un problema cuando el corazón está más frío que el día."
La débil nieve precipitaba con suavidad hacia el suelo. Con delicada fragilidad congelaba las manos de los transeúntes y mostraba las ráfagas de viento; si no decidían esconderse los copos bajo el resguardo de tus pestañas y podrías apreciarlo. Pero en el remanso de una techumbre se podía levantar la cabeza y ver aquello.
Ver nevar siempre conlleva sentimientos encontrados, casi como en el amor. Desde aquel escondite la vista podía resultar por un segundo fascinante. Una marabunta de puntos blancos se mueven por el entorno, danzando en grupos diferenciados. El cielo tiene ese brillo grisáceo y, por un segundo, todo parece refulgir. Es el baile de la primera impresión. Después llega el hecho de lo horrible y fría que es la nieve.
Esa primera sensación de pulcra exposición de belleza es la idea que nos asfixia. Ese corto vistazo nos oprime. Se queda profundamente arraigado a tu corazón y no deja escapatoria.

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