Dulcificar las cosas con un intercambio de palabras. Frases entrecortadas por afirmaciones, que surgen de una cálida sonrisa. Apartar la mirada pero sin detener la labia. Necesidad de decir claramente qué es lo que pasa por la cabeza. Los rodeos y pequeños silencios que buscan la palabra exacta, hacen que el rostro se vuelva más tímido.
Conseguir decirlo y tirar a un lado el peso de guardar algo importante entre los labios. Una mano que recorre la espalda, suspirar y sonreír. Dedicarse una larga mirada, cargada de silenciosas palabras e ilusión. Reconocimiento y comprensión. El abrazo más sincero que llena de satisfacción.
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