"Las conocidas descripciones de sentimientos y sensaciones de días de lluvia eran reutilizadas en cualquier situación. La transgresión de las leyes personales caían con la pesadez de un mundo que no acaba de parecer real; se podría decir que su irrealidad acometía una mayor alteración del sistema. Sumergimos la cabeza bajo millones de hojas que nos ahogan en ficción, una ficción que anhelamos como real.
Apartar la vista del libro y respirar el aire viciado de este áspero mundo. Nos resecamos ante la ansiedad de perdurar en un entorno que es realmente inaccesible. Observamos desde la ventana un ambiente alejado de la idea onírica de felicidad. No damos el paso de crear nuestros propios sueños bajo el influjo de la reacción de nuestros temores. Mordemos nuestra propia libertad, antes de que esta ponga un pie fuera de nuestras aspiraciones.
Le gruñimos a la opinión negativa de la gente y pasamos por alto la positiva: realmente solo importa lo que sale de tu mente. La sociedad quiere atarte entre gruesas cadenas o desenredarte de estas, pero solo importa las que te pones a ti mismo. Miras un mapa, con ojos desinteresados, y a tientas escoges un perímetro que no sobrepasarás. ¿Por qué? Simplemente porque no quieres, tu idea se centra en un punto cerrado y de este solo saldrás cuando prefieras ampliar el terreno de estudio. Mordemos nuestros labios añorando algo que nosotros mismos nos prohibimos. Somos unos egoístas, indecisos y estamos aturdidos."
Alguien tocó la puerta y paró de plasmar sus cavilaciones. Sus pestañas se alzaron y miró al frente, respiró hondo estirando la espalda. Solo dijo un suave "¿Si?" como permiso para dar el pase. La puerta se abrió y no se giró, no se molestó, no quería. Llevó el bolígrafo a la boca y lo mordisqueó con ligereza.
- Deberías salir, hacer algo. Encerrarte no te ayudará en nada. Cada vez te confinas más en tus propios delirios de insignificancia...
- ...o de grandeza, según se vea.
- Podrías empeorar quedándote en tu habitación todo el día; te hará daño, ten cuidado. Podría matarte.
- Todo podría acabar conmigo, incluso yo podría acabar conmigo sin más.
No hubo más palabras. Sus pasivos ojos seguían mirando al frente, esperando escuchar cómo se alejaban y la puerta se volvía a cerrar. Así fue, siempre era así. Volvió a bajar la vista a su derrotada letra y mordisqueó el bolígrafo con fuerza antes de proseguir. Solo fue una frase más, pero era todo lo que necesitaba escribir.
"Y al igual que la piedra sometida a la insistente e inmortal corriente, se desgastó con el tiempo y la ferocidad de su persona."

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