jueves, 11 de julio de 2013

Festejando

Una danza acometida bajo el ritmo de la música encerrada en tu propia cabeza. La libertad de dar vueltas en una inmensa sala iluminada; observar un punto fijo y no detenerse hasta que un ataque de risa te tumba en el suelo. Reír sin sentido, exaltado por el éxtasis del momento: la sensación de incongruente felicidad. Amor lo llaman, tan solo cuatro letras, pero una palabra que posee un sinfín de sensaciones. Las palabras tienden a ser demasiado simples para el significado real que se esconde.


Es un festejo que no termina como el resto, no acaba cuando llega el alba del nuevo día. Por las venas corre el mismo calor que con efecto del alcohol y el corazón se desboca acelerado como en los bailes entre compañeros. Jocosas conversaciones, sonrisas por doquier e historias entrecortadas, en una pelea por ver cuál es la más fantasiosa o divertida.

El amor es un festejo, en el cual las caricias son el vino, los besos voces exaltadas y la cama los bares de cada noche.

[No IronMan, no Party]

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