La falsedad, la cual lleva al ahogo, es una guía perfecta hacia el desespero.
La casa no es un hogar, sino un cúmulo de gritos callados, tensiones e inestabilidad. Esconderse en la cocina para comer y no enfrentarse a los problemas. Aquel era el caso común, pero nadie habla de los que comen de los problemas de otros para no enfrentarse a los propios. Liberarlos a todos de sus presiones para inundarse en las propias y atiborrarse de estas ajenas. Atracones de comida, causados por la preocupación por el otro que te llevan a pesar cien kilogramos más.

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