El transcurso del tiempo se apreciaba a la inversa de los latidos del corazón. Cuanto más rápido bombea la sangre, el entorno se retuerce en escenas estudiadas al milímetro; la tensión, la emoción y la sensación de desfallecer conducen directamente a una serie de acciones que parecen excesivas. La lentitud del sueño embriaga para saltar de una esquina de la esfera temporal a la otra en un segundo.
Estar entre la espada y la pared, sin saber qué simboliza cada una de estas. Temer a lo acontecido,al día a día y al devenir. No creer en nadie, en nada y aún menos en uno mismo. El pelo se enreda en complejos nudos más suaves que el que atormenta en la garganta, las uñas se clavan contra las palmas, la respiración se agita y no existe química con la epifanía que de valor a tu tembloroso cuerpo.
Sin embargo el pelo se peina, o el nudo se corta en el peor de los casos, las palmas sanan y la boca deja de acaparar el oxígeno. La autoconservación mejorará el reflejo que se aprecia en el cristal. Ponerse en pie y comenzar a caminar con una idea en la cabeza. "No temer quién eres, no dar ese paso en el sentido opuesto a tu persona". Apoyarse sobre uno mismo como método de ayuda "No te vayas, No ahora, no nunca. No te alejes de cómo eres y cómo quieres ser".

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