La chica de las cinco de la tarde no estaba hoy, sentada frente a mi. Siempre estábamos en los mismos asientos negros; solo estaban levemente recubiertos para mullirlos, pero era nuestro momento, nuestro entorno. Estos eran tremendamente cómodos, tranquilizadoramente cálidos y básicos.
Un educado saludo cuando llegaba eran todas las palabras que compartíamos, pero tras tres semanas me había acostumbrado a su presencia y su tímida voz. A veces llegaba despeinada sin importarle lo más mínimo, otras se preocupaba concienzudamente de pasar sus dedos por entre sus cabellos. A pesar de ser muy pálida, había algo que llamaba mi atención continuamente: cada vez que entraba por la pesada puerta de madera, sus mejillas estaban rojas.
La primera vez se lo atribuyo a la vergüenza. Asomó su cabeza con delicadeza y se quedó apoyada contra la pared, acongojada ante un nuevo entorno... Y una nueva y complicada situación. La segunda debió ser causa de una mala elección de horario, en el tren que necesitaba coger para llegar hasta aquí. Me pareció la idea más razonable, por su efusiva entrada, su voz ahogada y por cómo temblaban sus piernas, posiblemente por una inesperada carrera. La tercera, y última vez, fui yo quien atravesó el umbral de la puerta más tarde. Ahí estaba, más tranquila y tímida que nunca. Recuerdo que levantó la vista de su teléfono móvil para saludarme... produciendo que me quedase sin palabras unos segundos; su cara, más descansada de lo habitual, parecía dulce y aniñada con los coloretes. Aquella vez esas dos marcas rosadas fueron conferidas por el calor del cubículo, sin dudas.
Hoy me sorprendo extrañando esos mofletes acalorados, su inquieta mirada y su tierno: "Buenas tardes". ¿Qué habrá sido de ella? Incluso me sentí agobiado al pensarlo. Conocer a alguien, a quien puedes apreciar por su mera presencia, en el psicólogo, puede llegar a llenarte de dudas. Me arrepiento de no haber hablado con ella, de saber por qué estaba allí. Quizá no fuese nada grave, pero... ¿y si no estaba porque esa mirada curiosa, y esa sonrisa, escondían un intento de suicidio?
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