Uno de los muchos "este es el último beso" en la estación. El tren que pasa frenando es el reloj que marca el fin del encuentro, cuando las manecillas llegan a las diez y cuarto. Un tik-tak interno que acelera cada movimiento y que parece doler con cada paso que los aleja. La sonrisa alegre que anime la despedida y los tantos "¿Y si me cojo el siguiente tren?".
Caminar con inseguridad hacia una puerta que se abre vomitando gente. Girarse a la desesperada buscando la mirada cómplice que alivie el pesar de marchar. Encontrarse con una momentánea duda y una broma de lo más inocente y encantadora.
- ¿Te puedo secuestrar otro día?
- Todos los que quieras, pero pide cita con veinticuatro horas de antelación, por favor.

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